El mundo todavía no se había recuperado de los ataques terroristas del 13 de noviembre en París cuando se produjo un nuevo ataque presuntamente vinculado al terrorismo islámico. Fue en San Bernardino, una localidad californiana cercana a Los Ángeles. Syed Farook y Tashfeen Malik, un matrimonio, entraron armados con armas semi-automáticas en un auditorio donde se celebraba un banquete del Departamento de Salud Pública en el que participaban al menos cien personas. Catorce personas murieron y 22 fueron heridas.

Los sospechosos se dieron a la fuga, que concluyo en un tiroteo en el que ambos tras herir a dos policías. Este acto terrorista ha dado pie a un conflicto que pocos esperaban, y es un enfrentamiento entre Apple -a quien apoyan un buen número de empresas tecnológicas, entre ellas Google- y el FBI y las agencias de seguridad e información.

El iPhone 5C de la discordia

  Tras el tiroteo, la policía encontró en el Lexus IS300 negro un iPhone 5C azul que pertenecía a Syed Farook. Y aquí empieza el lío. Al parecer, alguien intentó acceder al terminal introduciendo varios códigos códigos erróneos, bloqueando el terminal. Otro problema al que se enfrentan los investigadores es que la copia de seguridad cuenta con más de un mes de antigüedad por lo que no refleja los últimos movimientos del presunto terrorista.

Blue iphone

Apple asegura que alguien modificó la contraseña de iCloud después del tiroteo -aparentemente, alguien de la policía de San Bernardino-. De no haberse hecho, los de Cupertino aseguran que podrían haber activado una copia de seguridad automática para acceder a la información, pero ese reseteo se lo impide. El FBI, por su parte, asegura que este hecho no tiene por qué impedir que Apple acceda a la información.

Llega la orden judicial y empieza el incendio

Tras dos meses tratando de forma infructuosa desbloquear el terminal, el FBI logró una orden judicial que obligaba a Apple a colaborar con los investigadores y facilitarles el acceso a la información del iPhone bloqueado.

Tim Cook

Aunque en principio esta orden se refiera a este caso específico,  Apple y buena parte de la industria tecnológica lo han interpretado como una petición expresa para crear puertas de acceso traseras a sus terminales de forma que los investigadores puedan acceder en caso de necesidad. En una carta abierta a todos los consumidores, Tim Cook criticó de forma muy dura esta petición, asegurando que “las implicaciones de esta petición son escalofriantes” y que “van mucho más allá del caso legal al que nos enfrentamos”.

El gobierno está pidiendo a Apple que hackeemos a nuestros propios usuarios y socavemos décadas de avances que protegen a nuestros usuarios -incluyendo decenas de millones de americanos- de cibercriminales”, apunta Cook. “Si el gobierno puede usar el ‘All Writs Act’ para facilitar el desbloqueo de tu iPhone, podría tener el poder de introducirse en cualquier terminal para capturar su información”.

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